Casi diez años atrás, un desconocido director de nombre Gore Verbinsky dirigía a un ya consagrado actor de culto Jhony Deep, con un personaje muy bizarro de nombre Jack Sparrow en una historia de piratas, el nombre era “Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra”. La historia final es de todos conocidos, la película fue un éxito total y se convirtió en trilogía que a su vez este año estaremos viendo la cuarta entrega ya en spin off del Capitan Sparrow y con un nuevo director que es Rob Marshall. Pero esto no quiere decir que Gore–Deep deje de funcionar en una nueva época y en nuevo género, Rango es su nueva película, un tributo a los westerns más famosos y creada en CGI buscan acaparar en forma de sorpresa las salas de cine mundial.
Un camaleón con problemas existenciales, que por accidente llega a un pueblo en medio del desierto, se hace llamar Rango (esto proviene de la palabra Durango que era el lugar donde se hacia una bebida en forma de cactus que todos bebían por falta de agua) un reptil con dotes histriónicos que contando anécdotas de valentía se llega a ganar la admiración de un pueblo ansioso de encontrar un héroe que traiga de vuelta el agua, que los ha hecho maldecir las tierras en las que viven y mal venderlas a los ahora dueños del pueblo. Un intenso discurso se encuentra en una historia animada que para nada está hecha para niños, la psicodelia del guion, la animación tan cruda y bien manejada hacen de Rango una grata revelación. Los estudios Industrial Light & Magic de George Lucas entran por la puerta grande a competir con PIXAR, Dreamworks, Blu Sky, Sony Animation y Universal que ya habían ganado un terreno en este género.
La banda sonora de Hanz Zimmer es tan solo sobresaliente al realizar un sinfín de tributos a todos las BSO de las grande películas Western de Ennio Morricone y en manos de otro gran creador es una delicia escucharlos, así como el sin numero de referencias visuales al género que hay dentro de la misma película, que este año buscará regresar al gusto de miles de seguidores con la película de Cowboys vs Aliens.
“Todo pueblo necesita algo o alguien en quien creer…..” frase que se repite una y otra vez en los personajes y hoy Rango se convierte en ese líder a quien seguir. Por supuesto su carisma y creatividad actoral, lo coloco en el papel de Sheriff del condado y la gran esperanza de este. Y como es de predecir es esta circunstancia la que definirá el rumbo de la historia, un héroe que no elige serlo pero que tendrá que buscar en su interior o en sus revelaciones (con Clint Eastwood podría ser) si en verdad es digno de portar la insignia de sheriff.

Un gran mensaje sobre el manejo de los recursos naturales en los personajes equivocados y como esto podría ser el futuro de un planeta ansioso de conseguir un recurso tan valioso como lo es el agua y la lectura de camaleón que busca encontrar su identidad, tan solo sale sobrando ante una conjunto de reptiles y anfibios que sueñan con un poco de esperanza, que no tengan voz de profeta, que nosotros los humanos también buscamos en quien creer, bienvenido Rango.

Hoy “Presunto Culpable” exhibe el sistema Judicial de manera agresiva, pero real. El documental tiene la particularidad de dejar ver, la vida tal cual es, por eso muchas veces es este género el más desolador, el que mas “arde” al final de una proyección, el que genera emociones encontradas, el que da más de una conversación aun de madrugada, el que roba sueños y que despierta al que fantasea. “Nunca es triste la verdad….lo que no tiene es remedio” dice Serrat, quizás abrir heridas y después pensar que no ha pasado nada, es algo a lo cual como sociedad no estamos acostumbrados pero debemos tener mucho cuidado con los mensajes que decodificamos o quien nos cuenta su verdad y aun mas, que es lo que se busca, porque podríamos estar ante un experimento de un sistema que nos dice que es lo que tenemos que ver, que es lo que hay que pensar y ahí es cuando este género se convierte en un peligro. La cámara es también un arma que en manos equivocadas puede causar mucho daño.
















“The Fighter” de David O. Russel, nos cuenta la historia del ex campeón mundial de los pesos welter, Micky “The Irish” Ward, quien siempre vivió dentro de su familia a la sombra de su hermano, Dicky Euklund. Dicky había logrado en su mejor momento como boxeador, el derribar (no está muy claro eso, parece más un resbalón en el último round) al héroe afroamericano del momento, Sugar Ray Leonard, llevando la pelea a la decisión unánime, la cual por supuesto gano Sugar Ray, pero consagro en su pueblo natal una nueva leyenda. El hombre que había podido derribar al campeón y hacerlo ver mal en su mejor momento.
Es interesante ver la carrera de Micky Ward, yo no conocía su trabajo pero después de ver la película opte por ver sus peleas y su famosa trilogía de peleas contra el peleador Arturo Gatti son la referencia más grande que tiene como peleador (La primera la gano por decisión y las otras dos las perdió de la misma forma) y son sus últimas peleas como profesional. Hacia falta una pelicula de box, con mucha carga emocional que no tiene nada con ver las peleas.